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Puedo escribir los versos más tristes esta noche;

jueves, 25 de agosto de 2011

La opción de no volver a intentarlo, no merece la pena.



Se quedó tendida, raspada y magullada, pero intacta por fuera. Estaba demasiado débil, demasiado cansada y demasiado infeliz para moverse. Solo conseguía pensar en lo pasado. Gruesos lagrimones se formaban en sus ojos y corrían por su rostro, y tristes lamentos rasgaban el aire. Nadie la oyó, o al menos no la quiso oír. Sus gritos se convirtieron en plañidos pidiendo que alguien viniera a consolarla. Nadie acudió. Los sollozos sacudían sus hombros mientras lloraba su desesperanza. No quería ponerse en pie, no quería seguir adelante, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Quedarse allí llorando? Cuando paró de llorar se quedó tendida boca abajo. Al sentir que le dolía la cabeza y sus labios estaban secos, sin el sabor de sus besos, se sentó. Entonces se puso pesadamente en pie y fue a beber un pequeño vaso de agua. Echó a andar, retirando obstinadamente los malos pensamientos que obstruían su paso a la felicidad, escapándose de su imagen, que la seguía. La corriente del recuerdo, que ya estaba crecida debido a las pequeñas inundaciones del principio, había aumentado hasta más el doble de su volumen gracias a aquellas palabras que un día le hicieron sonreír. Al cabo de un cierto tiempo, el vacío de su corazón se convirtió en un dolor sordo que le nublaba la mente. Lloraba de vez en cuando mientras seguía pensando en él desesperadamente, y sus lágrimas pintaban chorretes blancos en su rostro triste. Sabía que había corazones que se podían tocar, pero no sabía cuales. El primer corazón que tocó era amargo y le lastimó el corazón; lo intentó olvidar y se enjuagó para probar otros. Aunque esa experiencia la hizo vacilar a la hora de probar otros.

2 comentarios:

  1. Aleeeeeeeeeeeee, tía, me has puesto*___* Teeee quiero, muchas gracias :D

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